lunes, 3 de enero de 2011

EL SÍNDROME DE ROSTHAREK



Síntomas:
pensamiento desordenado
inadaptado a la realidad
apatía
euforia injustificada
irritabilidad
mente dividida.
Cuando era joven
podía pasar por vidente
pero mis ojos
hoy ya vuelto huecos
ciegos a las apariencias
me permiten ver la verdad.
Me deslizo
suavemente
a mi mundo esquizoide
 lleno de rituales
incomprensibles
como ese que empuja
a ellos
a hablarme
de su mundo
inexistente.

              ANDRÉS BOHOSLAVSKY, extracto de “El ghetto de Vincent”.



Un dolor aplastante en las extremidades. El paciente lo describe como si hubiera sido torturado en la era medieval.  Trastornos del sueño que se manifiestan con excesiva somnolencia diurna, insomnio, pesadillas y terror nocturno. Alucinaciones y visiones oníricas. Un cambio drástico del estado de ánimo, el cuál oscila entre el abatimiento por las mañanas y una suerte de euforia agresiva que empieza al anochecer. Fases maníaco-depresivas que van desde una intensa vivencia de renacimiento a un estado de inhibición casi autista. En el pico de la despersonalización, el paciente describe que siente como si su cuerpo estuviera disociado en dos mitades: Un cuerpo derecho que representa el bien, la justicia y la moral, y un cuerpo izquierdo que encarna al mal. Por tanto, cuando la mitad izquierda predomina, el paciente actúa como un poseído y realiza extraños rituales para intentar aplacar la supremacía del lado maligno. Al estar dominado por lo que denomina: “EL IZQUIERDO”, se queja de sentir un fuego ardiente en la zona izquierda del cuerpo, a veces en la cabeza, y a menudo, con mayor intensidad en la mano izquierda, la cuál el paciente cree endemoniada.
Pánico y falta de energías. Paranoia y vulnerabilidad.
Las voces se contradicen en la cabeza. Hay una regresión hacia el mundo infantil. La libido es reprimida. A medida que la histeria avanza, aparecen la melancolía y un terror irracional acompañado por una desesperada necesidad de huir. Temblores, escalofríos, tartamudeo y entumecimiento de las extremidades. Un líquido infernal fluye por todo el organismo. Sensación de ser transparente y de estar desapareciendo del mundo. Vacío interno y ausencia de motivación. Apatía, agorafobia, confusión mental. Palpitaciones y dolores punzantes en el corazón. Problemas con el estómago. Necesidad de encerrarse y retirarse del mundo real.  La mente busca incansablemente la cura y divaga sobre situaciones absurdas y grotescas una y otra vez. El cerebro está hambriento de drogas. El universo aparece lleno de misticismo. Los espíritus perturban y no cesan de hablar. Irritabilidad, hipocondría, ansiedad extrema.
La psicosis se centra principalmente en los sentimientos de derrotismo y maldad, de cólera y autodestrucción.
Existe una molesta sensación de haber vivido la misma situación en reiteradas ocasiones. Experiencias extracorporales, habla incoherente, depresión profunda.
Llamado del abismo. La muerte descansa sobre los hombros.

              *El texto es un extracto de un informe que fue hallado en el consultorio del Dr. Brein, célebre psiquiatra de origen alemán, (actualmente desaparecido) quien luego de haber tratado a Jim Valentine por una temporada, elaboró su controvertida teoría conocida como “El síndrome de Rostharek”. 

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